La NIA-EMC: una oportunidad para mejorar la auditoría de cuentas en España

El debate sobre la adopción de la NIA-EMC ha ganado relevancia en España. Algunas críticas la presentan como una auditoría simplificada y de menor calidad. Sin embargo, la evidencia técnica y profesional desmiente estas afirmaciones.

La Norma Internacional de Auditoría para Entidades Menos Complejas (NIA-EMC) mantiene el mismo nivel de aseguramiento que las NIA-ES. El IAASB la desarrolló durante seis años con la participación de 133 jurisdicciones. La norma cubre todo el ciclo de auditoría y no elimina procedimientos esenciales.

Su principal aportación reside en la proporcionalidad. La NIA-EMC reduce el formalismo excesivo y adapta el lenguaje a la realidad de pymes y entidades menos complejas. Así, el auditor puede centrarse en riesgos relevantes y conclusiones de valor.

Los datos españoles respaldan su adopción. Un estudio del REA-CGE indica que el 96 % de los auditores apoya la NIA-EMC. Más del 90 % identifica una sobrecarga documental en las NIA-ES. La Memoria del ICAC 2024 confirma que la mayoría de los incumplimientos son formales, no sustantivos.

La NIA-EMC refuerza la confianza del mercado. El informe resulta más claro y comprensible para empresas, entidades financieras y usuarios. Además, la coexistencia de normas no genera inseguridad jurídica. Todas las auditorías aplican la NIGC1-ES, que garantiza un mismo sistema de calidad.

Desde una visión estratégica, la NIA-EMC mejora la eficiencia del sector, apoya a firmas pequeñas y medianas y favorece la sostenibilidad profesional. Su adopción alinea a España con las mejores prácticas internacionales.

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